Hablamos con Señorita Carolina a horas de su show en Wara Wara. Su nuevo disco El latido en la boca, la importancia de sus amigos en esta etapa de su carrera y el motivo de la creación de su nueva banda.
"El latido en la boca era esta urgencia de decir desde lo más hondo de mí, y al mismo tiempo tenía que ver con el corazón y con el ritmo. Era como estar en un bosque y que el suelo latiera, y que ese latido estuviera en mi boca. Algo que tenía que ver conmigo quería salir. Tal vez un decir, una palabra más sentida."
¿Podrías reconocer qué momento de tu vida se ve reflejado en El Latido en la boca?
Esto del disco conceptual, ¿te
pasó en los anteriores?
En el primero no, porque uno en general siempre tiene canciones
que viene acumulando de varios años. Pero en los últimos discos te diría que
sí, porque
son temas que fui componiendo con lo que me pasó en los últimos años. Igual, siempre rescato alguna canción de otra época, o
alguna letra. Pero en este disco no pasó.
Los
primeros temas son cercanos al pop/rock y el resto varía hacia un sonido
bastante experimental. También hay acordes de blues en alguna canción. Teniendo
en cuenta estos elementos ¿qué idea te seducía del disco? ¿Querías transitar
géneros o ritmos diferentes?
La verdad es que no lo sé. Lo que yo tenía pensado antes de
grabar el disco era para qué lado iba a ir cada tema. Y tenía un formato
general de ritmo, también. Además, en mi cabeza flotaba una idea, que era una
imagen. Y la imagen era que yo estaba dentro de un bosque y de noche. Así
cabría cualquier posibilidad. En general no tengo mucho prejuicio con los géneros
que vayan apareciendo. Y por el mismo motivo las canciones quedaron así. Un
poco más pop al inicio (más sensual o sexual), mientras me iba metiendo a ese
bosque. Después de eso se pone medio denso. La imagen es como que estoy en un
pantano. Ahí llegué al medio del bosque. Y el último tema, con Fernando
(Kabusacki), que es un tema muy diurno, está ahí puesto porque lo sentía como
la salida, como que se iba haciendo de día. Ahí cierra la imagen conceptual.
Para mí era importante que El
Latido… se pudiera escuchar desde el primero al último tema, en
orden.
Este disco tiene un sonido muy profesional, muy de banda.
Teniendo en cuenta esto, y en relación a las condiciones de sonido de la
mayoría de los espacios en los que tocás, ¿te cuesta pasar del set con banda al
de solista con guitarra y voz?
No. Para mí son cosas totalmente distintas. Yo sigo haciendo
muchos shows en los que me subo a tocar sóla con la guitarra y mi voz. Tengo
otro set que es a dos acústicas, que es un poquito más fino,
digamos. Y también tengo el set
con banda, que para mí era muy importante que apareciera en este disco.
Presentamos en Casa Brandon, que es un lugar bien chico, pero llevamos equipos
para poder tocar en formato eléctrico, llevamos operadores y armamos de una
manera especial para que saliera lo más fiel al disco posible. No es algo que
podamos hacer siempre, porque no hay muchos lugares para tocar en esas
condiciones. Pero no, no me cuesta en absoluto pasar de uno a otro registro.
Casi
todas las canciones del disco tienen invitados. ¿Es este momento de tu carrera
en el que te sentís con una particular afinidad musical con tus pares? ¿O tiene
más que ver con tu recorrido musical?
Es este particular momento. El último disco que saqué, anterior
a El Latido... (el último en vivo: De melones, hermanos y carros) lo presentamos en el teatro
IFT. Hicimos una movida muy grande, preparamos mucho el sonido, una buena
iluminación, pero vino muy poca gente de afuera de mi entorno. A partir de ese
día me di cuenta de que mis amigos son mi familia. Porque, además de nosotros,
arriba del escenario había amigos ayudándome de onda por algo que para mí era
muy importante. Era como que estábamos haciendo funcionar un engranaje. Desde
ese día estoy más abierta. Bajé un poco con el ego y por eso en el disco me
parecía bueno que participaran amigos y conocidos. Además, siempre te deja algo
nuevo el hecho de que otros artistas pasen por tu disco. Se aportan así
elementos que no te hubieras imaginado nunca en un tema. Eso fue lo que pasó
con este disco y calculo que en el próximo va a pasar algo parecido.
Con la mayoría de los artistas invitados habían grabado o tocado
juntos. Pero con Fernando
Kabusacki, ¿habías hecho algo
anteriormente?
No, con Fernando fue particular. Él muchas veces participa como
invitado de una banda que se llama El Tronador, liderada
por Marina Fages, que es su amiga, y quien hizo la tapa de mis dos
últimos discos. Ella no canta ni toca en El
Latido… pero su presencia es muy importante. Yo empecé a ser invitada
por El Tronador y
con Fernando tuvimos onda desde el principio. Él es una persona muy afectuosa,
entonces decidí que era alguien que tenía que estar.
¿Cómo surge El Asunto? Una banda de cinco mujeres, inevitablemente va a expresar una mirada
femenina del mundo, pero, ¿La tienen predeterminada? ¿Qué buscan transmitir?
La verdad que no. No lo tenemos pensado. Yo soy de las más
feministas (se ríe), pero el resto vienen de otros palos. La idea fue de Laura
(Ciuffo) de Hamacas al río. Ella quería hacer música con
mujeres porque siempre tocó con varones. Así nos convocó y propuso el proyecto.
Al principio pensamos en hacer un ciclo, pero hicimos el debut, un par de
fechas, y se fue armando una banda. Hasta ahora no compusimos nada juntas pero
estamos agrandando el repertorio con canciones propias de cada una. Hay ya una
primera, que compuso una de las chicas, que no va a ir a parar a un
disco suyo sino que es para sumar a nuestro repertorio.
Yo creo que cada una aporta su visión de lo femenino a la banda.
Paula Meijide tiene un tema que habla de la menstruación, pero que no se nota
porque habla de la luna y qué se yo... yo tengo otra que habla de eso pero que
es más militante, mi cuerpo es mío y cosas así. La de Paula es más hippie quizá.
Y otra de las chicas tiene una canción más de amor. O sea, se va construyendo una
visión colectiva y plifacética de la femineidad. Como en la vida. También se da
esto en los géneros y en el estilo. Por ejemplo, una de las chicas trajo mucho
de folklore, que no forma parte de lo que yo hago. Y recién, mientras esperaba
que me llamaras, estaba componiendo algo que empezaba a parecerse a una zamba.
Hay como una complementariedad en varios aspectos.
¿Cómo están pensando el show de mañana con Mariana Päraguay en Wara Wara? ¿Van a tocar temas juntas o cada una armará su repertorio?
Con todas las ganas de que salga hermoso. A mí me encanta tocar
con Mariana porque tiene una forma particular de arpegiar y un color más dulce
de voz. Como ella llega un día antes de Mendoza, es posible que armemos algún
tema juntas (aunque no demasiados por cuestiones de ensayo). El resto van a ser
canciones de una y de otra. Lo que no definimos aun es si vamos a tocar por
turno o en formato ping-pong. Yo voy a subir al escenario con guitarra y voz,
que no es poca cosa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario